Marbella Solidaria lleva desarrollando su labor de prevención y tratamiento de las drogodependencias como fundación durante mas de un lustro, pero más de una década como municipio comprometido con el bienestar de sus vecinos. En marzo de 2004 se aprobó el II Plan Marbella sobre drogas y otras adicciones, donde se recogen las directrices, actuaciones y recursos en materia de adicciones en el periodo de tiempo comprendido entre 2004 y 2009 en nuestro municipio. En este texto se incluye ya la lucha contra el tabaquismo como uno de los objetivos fundamentales para este periodo de tiempo.
En la reunión del Patronato de Marbella Solidaria celebrada el día 25 de junio del año 2004 se aprueba la creación de una Unidad de Tabaquismo que se integra en la red de servicios con los que la entidad trata los problemas de adicciones y, ahora también, una de las adicciones que más afecta a todos los niveles a nuestra sociedad: "el tabaco".
Esta unidad de tabaquismo nace sobre la base teórica de la trayectoria en este campo de la Asociación Española contra el Cáncer de Marbella, cuya unidad de tabaquismo lleva funcionando desde el 2002 en nuestro municipio; y con la práctica adquirida mediante un proyecto piloto que en julio de 2004 inició Marbella Solidaria y en el cual se sometieron a tratamiento de deshabituación tabáquica un grupo de quince usuarios de otros programas de la propia entidad.
En septiembre de 2004 se firma un convenio de colaboración entre Marbella Solidaria y la Asociación Española contra el Cáncer de la ciudad, lo cual viene a ratificar el empeño y la disposición por ambas instituciones de aunar esfuerzos para luchar contra la lacra del tabaco en el municipio. Todo lo anterior, unido al bagaje profesional en tema de adicciones con el que cuentan los profesionales encargados de esta unidad (un médico psiquiatra y un psicólogo), hacen que la Unidad de Tabaquismo de Marbella Solidaria se constituya como un sólido recurso en la zona para la ayuda contra esta droga: "el tabaco".
El tabaquismo, como adicción que afecta a más de un 38% de la población andaluza mayor de doce años (según estudios realizados entre 1999 y 2001), aun no se percibe como problema, en parte por la aceptación social que tiene frente a otras sustancias adictivas como el cannabis o la cocaína. Pese a lo anterior, el tema es preocupante si nos atenemos a los últimos estudios realizados en el contexto educativo y que arrojan los siguientes datos: el consumo de tabaco entre alumnos del segundo ciclo de Secundaria y BUP en el año 2000 se situó en un 28,1% (Encuesta sobre población escolar del año 2000).
Las últimas encuestas invitan al optimismo: en el año 2002, en el estudio "Los jóvenes andaluces ante las drogas y las adicciones" se detectó un descenso en el consumo de ciertas sustancias entre las que se encontraba el tabaco. Hipótesis que se confirma en el 2003, en el que se percibió un descenso del tabaco en la población juvenil. Sin ánimo de ser alarmista, es importante tener en cuenta que cada vez es más temprana la edad de inicio en el consumo de tabaco y que este consumo junto al de alcohol suele ser, en la mayoría de los casos, la puerta de entrada al consumo de otras sustancias de carácter ilegal. En este campo es fundamental la labor preventiva de las instituciones y de los profesionales.
Por otro lado, además del perjuicio claro que tiene para la salud, el tabaco supone un gasto económico importante. En una reciente publicación semanal, los autores Alex Rovira y Fernando Trías de Bes concluyen que a una media de 2 cajetillas al día, con un precio medio de 2,5 euros la cajetilla, el coste anual sería de 1.825 euros. Y si el fumador "logra vivir" 50 años, el gasto total sería de 91.250 euros. Cifras que dan nombre al artículo: "Fumar, una hipoteca" (semanal de El País, enero 2005).
Resulta interesante decir que el abandono del hábito de fumar, aparte de constituir un importante ahorro económico, constituye, sobretodo, una inversión en salud que se comienza a percibir desde el primer día de haber tomado esta decisión: a las 8 horas después de haber fumado el último cigarrillo los niveles de oxígeno en sangre se normalizan y los de CO se reducen a la mitad; a las 48 horas mejora sensiblemente el gusto y el olfato; a los 2 meses aumenta la capacidad física y respiratoria; a los 5 meses desaparece la tos ocasional o crónica; a los 3 años el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares disminuyen a niveles similares a los de quien nunca a fumado; a los 5 años el riesgo de padecer cáncer de pulmón y laringe se reduce a la mitad.
Si bien es cierto que a nivel institucional e incluso judicial cada vez es más clara la "persecución" de que está siendo objeto la adicción al tabaco, no menos cierto es que el Ayuntamiento, a través de Marbella Solidaria, está haciendo un gran esfuerzo, poniendo al servicio de sus ciudadanos un recurso especializado con profesionales experimentados en el tratamiento de las adicciones para que aquel que lo desee pueda ser tratado de esta problemática de manera totalmente gratuita. Desde su inicio ha atendido a más de 165 pacientes con un éxito de abstinencia mayor al 50% a los seis meses, que es lo que suele durar el tratamiento.
El programa de deshabituación tabáquica, que se desarrolla en la Unidad de Tabaquismo de Marbella Solidaria, es un programa multicomponente basado en dos factores. Por un lado, el tratamiento farmacológico que actúa sobre los principales síntomas derivados de la abstinencia nicotínica y por otro lado el apoyo psicoterapéutico necesario para afrontar el nuevo estilo de vida (como exfumador), además de trabajar técnicas psicológicas que hagan posible atenuar el síndrome de abstinencia.
El apartado farmacológico, que es responsabilidad de un médico especialista en Psiquiatría, se basa fundamentalmente en la prescripción y el posterior seguimiento del tratamiento farmacológico correspondiente e individualizado, sobre la base de la exploración médica pertinente. Farmacológicamente, se puede optar por dos tratamientos alternativos. Por un lado el tratamiento con sustitutivos de nicotina (TSN), dentro de los cuales se encuentran los parches de diversa graduación nicotínica y también los chicles de nicotina. Y por otro lado también se tiene la opción del bupropión, fármaco no nicotínico, científicamente demostrado en el tratamiento del tabaquismo, para atenuar los síntomas del síndrome de abstinencia del tabaco (SAN). Ambos tratamientos se pueden usar conjuntamente o por separado según cada caso.
El apartado psicoterapéutico, responsabilidad de un psicólogo, trata de preparar a los usuarios de la Unidad de Tabaquismo para gestionar su vida como exfumadores, a la vez que se articulan técnicas específicas para luchar contra el SAN. Todo esto se desarrolla mediante terapia grupal en alrededor de 9 o 10 sesiones que se prolongan a lo largo de 6 meses. Previamente, las personas que soliciten tratamiento para su adicción al tabaco, son atendidos individualmente por el psicólogo en una breve entrevista en la que se recaban datos importantes como nivel de adicción, filiación y otra información de interés para la individualización y el inicio del tratamiento.
El conocimiento de que disponemos acerca de lo perjudicial del tabaco, más la presión social e institucional para el abandono del mismo, han de dar como resultado el aprovechamiento por parte de los ciudadanos de Marbella y San Pedro del recurso que el Ayuntamiento pone a su disposición en la Unidad de Tabaquismo de Marbella Solidaria.
Para recibir más información sobre este recurso llamar al 952827193, si eres de Marbella, y al 952786653, si eres de San Pedro.
Artículo actualizado de Francisco Castañeda Corrales, psicólogo
de Marbella Solidaria, publicado en la revista "El Cambio" de noviembre de 2006
Marbella, junio de 2007
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